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Nueva publicación pone los puntos sobre la ies sobre el cannabis medicinal

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altEn días recientes se presentó un libro escrito por un conocido pisiquiatra puertorriqueño, quien es también neurológo y experto en geriatría, que provee la información necesaria para entender lo que es el cannabis medicinal y a la vez despeja los mitos sobre el uso de la planta de marihuana. El cannabis medicinal, ya es aceptado en Puerto Rico a pesar de que su aplicación ha causado tanto revuelo debido a la falta de conocimento que tiene el lego sobre sus usos terapéuticos.

“Reina de la Medicina Verde-la gran mentira sobre la marihuana: un recuento histórico en busca de la verdad” por el doctor José Franceschini Carlo viene como aguja al ojal frente al debate actual sobre el uso de esta planta para usos terapéuticos. Aqui hay una muy lúcida historia sobre el uso de marihuana en distintas partes del mundo. Su uso es milenario y prácticamente atraviesa el globo terráqueo. Este es un libro dirigido a la población en general, no solo la científica, sobre la marihuana en general, y la medicinal en particular. Hay voces sofocadas de pasión que se oponen a su uso medicinal, mayormente personas que no están dedicadas a la medicina y la ciencia. A estas les recomiendo este libro ya que añade una visión científica sobre el uso medicinal de la planta.

Para cultivar la marihuana para uso medicinal, es necesario que el componente CBD o cannabidol, sea de una cantidad suficiente alta en relación al THC, que es el componente de la planta que causa el efecto piscoactivo, conocido por el “high” o “arrebato”. Ya se reconoce al cannabis medicinal efectiva para el manejo del dolor y neutralizar reacciones físicas a tratamientos medicos como la quimioterapia, que se usa para pacientes con cancer.

No es cuestión como creen muchos voces estridentes de ir al punto y conseguirse una bolsa de “creepy”. Su manejo botánico y cultivo está dirigido crear los niveles necesarios de CBD para que la planta tenga un valor terapéutico. La que está en la calle ha sido cosechada para que el componente de THC sea alto en relación con el CBD. Esta es la marihuana que produce el arrebato que se utiliza para el uso recreacional.

Este dato, para mí, es el más importante que se transmite en el libro. El autor analiza el uso que tiene esta marihuana para muchas otras condiciones médicas. Pero enfatiza que hacen falta más investigaciones al respecto, dependiendo de la condición cuyos síntomas se busca aliviar. Habla de potenciales usos que podría tener esta planta para condiciones geriáticas y el Alzheimer’s, por ejemplo; su uso terapéutico para la epilepsia, el mal de Parkinson’s y muchas otras condiciones. Pero aclara que todavía hacen falta más investigaciones en muchos casos, aunque ya hay estudios que evidencian un efecto positivo en el manejo de los síntomas de muchas enfermedades. Franceschini de ninguna manera quiere dar la impresión de que esta planta es una panacea para todos los males médicos y menos para todo tipo de aflicción psiquiátrica. Lo importante es que ya hay una receptividad de los investigadores científicos a llevar a cabo más investigaciones, cuando décadas atrás se hacían estudios solo para validar las opiniones negativas sobre su uso.

A través de la historia, especialmente en los Estados Unidos, ha prevalecido la creencia de que los usuarios del planta corren un alto riesgo de adicción. La ley federal de sustancias controladas (y la estatal de Puerto Rico la imita) no ha sacado de la categoría más alta a la marihuana, queriendo decir que su uso no solamente conlleva un riesgo alto de adicción sino que además no tiene ningún valor medicinal. Es curioso saber que una droga tan peligrosa como la cocaína está en una categoría menor que la marihuana de acuerdo a estas leyes penales.

La historia de uso y prohibición de la marijuana ya comenzando el siglo 20 en los Estados Unidos, nación a la cual pertenece Puerto Rico, tiene mucho que ver con querer demonizar más aun a lo que se consideraban etnias o razas inferiores. El uso de la marihuana recreativa estaba ya ligada en el imaginario popular con la población negra o mexicana. Dado a los prejuicios raciales se llegó a formar una mitología sobre los impulsos salvajes de las razas y etnias “inferiores” que entre otras cosas se les culpaba por cualquier alza en la criminalidad.

Debo decir, como informa el libro, que existe una planta de cierta estipe de la marihuana, de donde sale un material conocido como “hemp”, que se usaba en los Estados Unidos y otras partes del mundo para la confección de ropa y sacos por su calidad resistente. También se usaba para hacer papel. Desde los años treinta está criminalizada en muchos estados nrteamericanos. No es sorpendente entonces que un magnate como William Randolph Hearst, dueño entre otras cosas de una veintena de periódicos, comenzando en los años veinte puso presión y fue responsable de la demonización de todo tipo de marihuana. La marihuana de donde sale el “hemp” tiene una cantidad muy baja de THC para causar un efecto de “arrebato”. La clave de toda la propaganda en contra del “hemp” tenía que ver con el hecho de que era propietario de miles de acres de árboles, ahora la fuente única del papel en los Estados Unidos. Hearst, se aprovechó de los mitos que ligaban a las “razas inferiores” con la marihuana para meter miedo por razones económicas. Bueno, el dinero es lo que mueve al mundo.

No hay duda de que la parte histórica del uso y prohibición de la planta de marihuana es fascinante, como lo es la explicación científica sobre su uso medicinal. Señores, vamos a tener cordura, y la cordura muchas veces viene con la ciencia. Quizás esté equivocado, pero yo lo veo así.