Mar08222017

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No legalicen el discrimen…

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En un insulto de marca mayor, la Cámara de Representantes aprobó ayer, durante el Día de Orgullo LGBTT, el Proyecto de la Cámara 1018 que pretende legalizar el discrimen en contra de nuestra comunidad.

Este es el colmo de la hipocresía: los legisladores penepés buscan igualdad en otros lares mientras se las niegan a sus propios compatriotas que son lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y transexuales (LGBTT).

Es por esto que reto a Johnny Méndez y Tata Charbonier – autores de esta medida – a mirar a los ojos a las personas LGBTT que trabajaron para que ellos llegaran a sus puestos y les digan que valen menos. Los reto. Porque de eso es que trata esta medida: de crear desigualdad.

Esta medida pretende crear la Ley de Restauración de La Libertad Religiosa – que no es otra cosa que un intento por legalizar el discrimen en contra de las personas LGBTT bajo el pretexto de la protección de la libertad de culto. Esa libertad de culto no necesita protección adicional porque está contenida en nuestra máxima ley — la Constitución.

Este proyecto pretende negarle servicios públicos, viviendas, trabajos, acceso a empresas privadas y su propia existencia a la gente LGBTT. Si se aprobara este proyecto, por encima del rechazo del gobernador al mismo, se crearía un estado de desigualdad, violencia y atropello hacia la población LGBTT.

Como si fuera poco, esta medida va en contra del desarrollo turístico y económico de Puerto Rico. Cuando se enteren que quieren legalizar el discrimen a LGBTTs, muchos no querrán venir a visitar a nuestro País. Esto afecta la imagen de nuestra patria en el exterior y nos pone como un lugar intolerante y discriminatorio.

Hablemos en arroz y habichuelas. Veámos algunos ejemplos del discrimen que sería posible si esta medida se convierte en ley:

Si un fundamentalista tiene una vivienda y una persona trans quiere alquilarla, el dueño podría discriminarla.

Si una pareja lésbica va a comprar un bizcocho de bodas, la tienda puede negarse a venderlo.

Si el propietario de un negocio dice que “Jesús es el dueño de esta empresa”, le puede negar empleo a una persona LGBTT — por más capacitada que esté.

Y todo esto es así, porque la misma medida indica que “las disposiciones de esta Ley prevalecerán sobre cualquier otra disposición de ley que no estuviere en armonía con lo aquí establecido”.

Este artículo de la medida es inconstitucional — porque una ley no puede ir por encima de otra. Bueno, a decir verdad, la medida completa es inconstitucional.

Este proyecto tiene el efecto de dar permiso a que la población en general discrimine en contra de las personas LGBTT, que se incrementen la violencia y la intolerancia hacia nosotros.

Si a esta medida se le suma que a los estudiantes y los empleados trans del Senado se les quitó el derecho a usar el baño y la vestimenta de acuerdo a su identidad de género, pues demuestra claramente que la homofobia y la transfobia se siguen usando para violentar la dignidad de ciudadanos.

Hemos avanzado mucho como para dar marcha atrás. En este Mes del Orgullo LGBTT, reafirmamos nuestro compromiso de luchar por nuestra igualdad.

Que lo sepa esta administración: no daremos ni un paso atrás en la lucha LGBTT. Ni uno.

Vamos a seguir luchando para que la homofobia y la transfobia desaparezcan.

Vamos a seguir luchando para que se nos reconozcan todos nuestros derechos.

Vamos a seguir luchando por la igualdad, la libertad y la dignidad de tod@s.

Confiamos que el Senado no le dé paso a esta medida inconstitucional y que el gobernador Ricardo Rosselló cumpla con su palabra empeñada y no firme esta medida discriminatoria. Sería inhumano aceptar un proyecto que discrimina, juzga y margina a personas simplemente por su forma de amar y de ser.

Las personas LGBTT somos tan humanos como lo son ustedes. Somos tan dignos como lo son ustedes. Somos tan ciudadanos como lo son ustedes. Somos tan iguales como lo son ustedes. Somos tan puertorriqueños como lo son ustedes.

Por más que intenten detenerlo, es un hecho inevitable que al final del camino, Puerto Rico será para todos y todas. La igualdad es un hecho inevitable.