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Simplemente, Max Charriez y la Editorial La Tuerca

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altMax Chárriez es un profesor universitario, escritor, fundador y editor en jefe de Editorial La Tuerca. Moderó el taller Queer de Ciudadseva.com. Obtuvo su Maestría en Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón. Autor de los libros de cuentos “Delirios de pasión y muerte” y "2058 d.C.", las novelas “Ojos como de hombre” y “Huesos secos” y "de Sombras y de Muerte" (a publicarse en el 2020) de la trilogía “Profecías”; y Mutilarē: una aventura de Pepe Lottas y el capitán Carambolo". Vive en Bayamón, Puerto Rico. Y accedió a conversar con nosotros!

“Nuestra editorial La Tuerca fue fundada en 2011 y se dedica a publicar autores de Puerto Rico, el Caribe, Latinoamérica y su diáspora; textos literarios, de interés social, político, económico y académico. Prestamos mayor atención a los autores noveles, GLBTT, jóvenes, literatura alternativa y grupos minoritarios. Surge como un proyecto de autogestión junto a mi pareja y socio, Arnaldo A. Alicea Vega, con la colaboración del diseñador gráfico, fotógrafo, dramaturgo y escritor, Julio A. García Rosado y el escritor H.R Llanos. Nuestra meta es colocarnos como una alternativa editorial sin fines de lucro en el mercado de libros en español caribeño” relata Max.

Uno de los principales proyectos de Max fue la celebración del Congreso de Literatura Queer. El Primer Congreso de Literatura Queer se celebró en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina bajo el auspicio del Programa Sinestesia. Max nos dice que “este Congreso tuvo el objetivo de presentar al estudiantado, público general y educadores una muestra de la literatura queer puertorriqueña contemporánea. Si la literatura de un país narra su historia, como un espejo en que nos vemos como sociedad y como Cultura a través del tiempo, entonces la literatura Queer nos permite ver lo que son y lo que han pasado los grupos marginados socialmente y culturalmente en ese reflejo de país”.

La literatura Queer nace de los procesos de lucha por la búsqueda de la equidad y el reconocimiento de los derechos humanos y civiles de las personas y comunidades discriminadas por su orientación sexual, identidad de género o performatividad social. A través de su lectura y estudio podemos entender el desarrollo civil, social y político de la sociedad puertorriqueña. “Es el momento perfecto para hablar de Literatura Queer en Puerto Rico porque este movimiento ha transformado la literatura nacional y caribeña en el último lustro”, termina diciendo Max.

Sus Congresos de Literatura Queer se centran en los autores y sus obras. Ha contado con Larry La Fountain, Angel Lozada, Yolanda Arroyo Pizarro, Luis Negrón, David Caleb Acevedo, Ángel Antonio Ruiz, Héctor Méndez, Adriana Pantoja, Zulma Oliveras, Ivette Rivera Morales, Amárilis Pagán Jimenez, Ricardo Santana, Julio A. García, Dinorah Cortes Velez, Lilliana Ramos Collado, Daniel Torres Rodriguez, Carlos Roberto Ana Maria Fuster Lavin, Carmen Marin, Mayda Colon, Lissette Rolon Collazo, Alberto Martinez-Marquez, Olga Orraca. Jose Luis Cortes y Valentina Marealta entre otros.

Nunca olvidare el dia en que la Editorial La Tuerca presentó su antología gaybiqueer de cuentos y cómic pornoerótico De pinga[zos], un libro que se ha mantenido en el listado de literatura LGBT+ de Amazon desde su publicación. Con el culillo de los timoratos aguijoneándome los sentidos, me acerqué a la actividad embozado en la capa protectora de un seudónimo, pues uno de mis cuentos había sido escogido para aparecer en la Antología. Pudo más el dulce encanto del reconocimiento que la represiva fuerza de mi vergüenza cuando me decidí a ir. Seleccionaron para el acontecimiento, justo en el centro del Santurce sórdido, una barra gay, tan decadente y lujuriosa como los libidinosos cuentos de la Antología. Con el sentimiento amargo de sana envidia en la boca, observé la algarabía motivada por la firma de autógrafos de los emocionados escritores, acto que yo mismo me había negado por mi absurda necesidad del anonimato. Bajaron las luces y un corps de strippers subieron a la barra, cimbreando nalgas, agitando sus pelvis jugando a que “jugaban” entre ellos ante la vociferante concurrencia.

Entre efluvios de testosterona, Max Chárriez, la fuerza detrás de La Tuerca, inició la presentación con unas breves palabras. Recalcó el compromiso editorial en función de colocar en un espacio visible y combativo la literatura queer puertorriqueña. Procedió a darle la bienvenida a la “cachaperosa” escritora, Yolanda Arroyo Pizarro, a cuyo cargo estaba el madrinazgo de la Antología. La chispeante madrina comenzó dando un reconocimiento a la Editorial por la publicación de la primera antología de cuentos pornoeróticos de Puerto Rico.

Luego de felicitar efusivamente al equipo de trabajo de la pequeña empresa de publicaciones, especialmente a Julio A. García Rosado por su impactante portada, procedió a destacar la valiosa contribución de los escritores a la literatura contestataria. Con un ritmo candente y sabrosón, nos habló de sus ejercicios gugleadores buscando los orígenes del título Pingazos. Dicha búsqueda nos transportó desde la prehistoria latinoamericana hasta las dinastías chinas. Y finalmente, llegó al banquete de la noche: los relatos de los talentosos escritores de todas las edades, sabores y colores del espectro nacional e internacional. ¡Me encantó el especial reconocimiento al pingazo del chocolatoso Roberto Llanos! Fue particularmente emotivo el contundente reto combativo, pinga enhiesta, con que le demandó a Max que había que sacar la Antología fuera de la oscuridad de los más rezagados anaqueles de libros y ponerla en la primera fila de las librerías del País. Insistió en que se debe mercadear este libro fuera de los límites de nuestra isla para que el mundo reconozca la labor que se hace en Puerto Rico por darle visibilidad a la literatura gaybiqueer. En un momento de introspección, me emocionó el cuestionamiento que hizo a sus compañeras escritoras y poetas lesbianas por su notable ausencia a la actividad, ellas que siempre habían sido respaldadas por el sector gay y que hoy brillaban por su ausencia. Más tarde, Yolanda rememoraría en Facebook: “Hubo casa llena, open-bar y hasta strippers. Lo que no hubo: ni solidarios heterosexuales, ni lesbianas. Recordaba yo que para la presentación de Cachaperismos en el 2010 muchos de estos muchachos que anoche estaban allí, dijeron presente en aquel importante suceso que no era nada más de escritoras de literatura lésbica, sino de toda una comunidad. Qué complejos somos…”

Finalmente, Max nos comenta: “Yo trabajo hasta 12 horas al día para sobrevivir. Mi pareja trabaja igual. En PR no hay mercado de libros. Yo me voy a dedicar a escribir, porque eso es lo que soy. Los congresos los deben estar celebrando las universidades que para eso están.”