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Matrimonio igualitario: ¿triunfo pírrico?

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altMalaya la hora en que Michael Warner construyó el término heteronormatividad en el 1991 y que Samuel A. Chambers lo pulió como “un concepto que revela las expectativas, demandas y restricciones producidas cuando la heterosexualidad es tomada como normativa dentro de una sociedad”. De todos los ejemplos, que son muchos sobre cómo la heteronormatividad rige nuestras vidas, el matrimonio es el que nos concierne hoy. Pero no el matrimonio como lo ve la norma de la sociedad, sino el matrimonio entre personas del mismo sexo, también conocido como matrimonio homosexual, matrimonio igualitario o matrimonio gay, que es la institución que reconoce legal o socialmente un matrimonio formado por dos varones, dos mujeres, o dos personas del mismo género, en aquellas culturas que reconocen más de dos géneros.

Si bien los matrimonios entre personas del mismo sexo han existido en diversas culturas a lo largo del tiempo, como en la Antigua Roma o en la provincia china de Fujian hasta el siglo XIX, la occidentalización del mundo llevó a su desaparición en los siglos XIX y XX.

Para ser más específico, el 26 de junio de 2015 la Corte Suprema de los Estados Unidos resolvió el caso Obergefell v. Hodges, 576 U.S (2015), el cual establece el derecho de personas del mismo sexo a contraer matrimonio como uno de rango constitucional a nivel federal. No corta ni perezosa, la Corte Suprema de Puerto Rico reiteró que el derecho a contraer matrimonio es uno de carácter fundamental que cobija a las parejas del mismo sexo y aplica a los estados en virtud de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estado Unidos. A su vez, la Orden Ejecutiva OE-2015-021, ordena a todas las Agencias, Departamentos y Corporaciones Públicas y de la Rama Ejecutiva que tomen inmediatamente todas las medidas necesarias para garantizar que los matrimonios entre parejas del mismo sexo reciban un trato igualitario ante la ley y no sean discriminados por su orientación sexual, de conformidad con lo resuelto por el Tribunal Supremo de Estados Unidos. (OE-2015-021)

Sin ánimo de aburrirles quiero compartirles mis recuerdos de mi propio matrimonio igualitario:

Tan pronto como vi el mensaje de Ada Conde sobre la boda LGBT masiva, respondí al mismo. ¿Por qué? Entiendía que una relación de 31 años como la nuestra, debería estar certificada por el Estado. Además pensé que era nuestro deber unirnos a este acto político de ¡desafío al “establishment”!

Luego de cumplimentar todos los formularios que me envió Ada Conde, me senté a esperar que me dijesen cuándo era la reunión de información y cuatro días antes del acontecimiento lo anuncian en la prensa y nos quedamos vestidos y alborotados. Pero no contaban con mi astucia: si no es la boda de Ada Conde, ¡será la nuestra en un juzgado!

Salimos corriendo a hacernos las pruebas de laboratorio que tomarán cinco días; de ahí salimos a buscar mi certificado de divorcio que tarda una semana pues el Archivo Central Inactivo del Tribunal General de Justicia NO ESTÁ COMPUTARIZADO y hay que buscarlos uno a uno en los archivos. Y encima de todo, falta la firma del médico. Para colmo de males acabo de descubrir que luego de pagar $170 por el laboratorio, estos resultados solo tienen vigencia por 10 días! Luego de sentarme a llorar en una esquina del Archivo, me percaté que no todo es negro: las sonrisas de complicidad de las dos chicas que me atendieron hoy, con caritas de evangélicas “entregás», ¡me dieron fe en la humanidad!!!

Luego de descubrir que nuestro gobierno cambió la vigencia de los certificados de nacimiento a TRES meses, esta mañana salimos corriendo al Registro Civil. Gracias a Dios que el sistema estaba funcionando y logramos acceder al segundo piso en tiempo récord. Solo esperamos una hora para que llegase nuestro turno en un salón desbordado de recién nacidos gritando a pulmón abierto. Cuando me llegó el turno quedé anonadado por aquella mano que recibió mi formulario: ¡lucía en cada uña un diseño distinto! Por lo menos me entretuve tratando de analizar el porqué de la abigarrada mentalidad chino-boricua de alguna manicurista. De allí al laboratorio a recoger los resultados. ¡Ninguno de los dos éramos sifilíticos!

Gracias al magnífico equipo de empleados del Archivo Central de Tribunales, y en especial a Víctor Reyes, conseguimos el certificado del divorcio mío. ¡Se me salieron las lágrimas cuando todos ellos me felicitaron! De allí fuimos donde el Dr. Harry Mercado, nuestro médico de cabecera quien llenó las formas debidas. Mañana nos toca ir al Centro Judicial de Hato Rey a separar la cita del Juez para la boda. Será algo muy sencillo e íntimo en la oficina del Juez, solo nos acompañarán nuestros padrinos Europa Piñero González, amante amiga de siempre y Luis Negrón, nuestro hijo adoptivo; el resto de nuestros familiares y amigos nos acompañarán con sus buenos deseos… Solo falta el final de la saga, ¡que espero que ocurra antes de que caduquen los certificados de salud!!!

Como diría mi maestra de tejido Lola Aponte: «turn a negative into a positive«. Eso acabo de hacer ¡para no tirarme al piso a llorar! La noche anterior casi no dormí: hoy era el gran día donde sometería mis papeles de matrimonio al Registro. Con el júbilo que embarga a unos contrayentes, nos presentamos ante la recepcionista del área de registros. Ahí empezó mi Vía crucis: «Lo siento pero lo llenó mal y no lo puedo aceptar». La hoja de certificación del médico en su reverso pedía información sobre mis gemelas y así se cumplimentó. «Esa parte no la llena usted. Eso lo llenamos nosotros!» Pero, ¿cómo va a ser, dónde dice eso la forma?, pregunté agobiado.

“Mire, estos formularios los hicimos a la carrera por aquello de las bodas gay y se dejaron muchas cosas fuera”, fue la respuesta.

¡Así que lo hizo mal! No lo podía creer: yo tenía que cargar con el trabajo mal hecho. De ahí, llamó a su Supervisora quien me dijo que me entendía pero que la recepcionista estaba en lo correcto. Debía subir al tercer piso para presentarme ante la Directora del Registro y reclamarle a ella. Dejé a Armindo sentado rabiando y corrí donde ella. No me puedo quejar del trato recibido en ninguna instancia. Las personas se mostraron comprensivas y supportive! Me atendió la joven Yira Padilla quien escuchó con mucha paciencia y cortesía mis lamentaciones y me explicó que el problema era que no había usado tinta permanente, como indicaba el documento en un «fine print.» Parece ser que, a mis espaldas y sin mi conocimiento un morón descubrió la susodicha tinta, usada ahora por todo el mundo. Y yo, «mísero de mí» todavía usando mi bolígrafo Bic. Ahora solo me toca comprar un paquete de bolígrafos de tinta permanente, eliminar toda mi colección de bolígrafos regulares y regresar al médico para que me vuelva a llenar las formas: “¡mísero de mí»!

Hay amores que vencen hasta a la burocracia puertorriqueña y con ángeles como Itamara Ramírez Loperena, Secretaria Auxiliar del Tribunal de Hato Rey más aún. Desde la Guardia de Seguridad del Tribunal hasta Itamara nos trataron con una mezcla de respeto y admiración que me disipó cualquier duda. Es cierto que hay que vencer muchos escollos pues los sistemas se tienen que adecuar a las parejas del mismo sexo. También es cierto que todo se debe cumplimentar en tinta permanente, que hay que llevar los certificados de nacimientos de los hijos de anteriores matrimonios y que es gratuito si se celebra en el Tribunal. Ahora solo nos espera el día de la boda y seremos una pareja legalmente certificada, aunque ante Dios y en nuestros corazones lo hayamos estado por los pasados 33 años.

Eran las cinco de la tarde, las cinco en punto de la tarde, cuando les envié a los padrinos Europa Piñero González y Luis Negrón un email notificándoles que la boda era el lunes 23 de agosto a las 9am, según lo dictó el Tribunal. A los tres minutos me llama Europa: «Yiyo, el 23 es domingo, no lunes! Quedemos medios lokos. Raudos y veloces llamamos a nuestro ángel guardián de Tribunales: «Tranquilos, es que acabamos de programar bodas para los domingos y días feriados y todavía el «sistema» no ha sido reajustado: es el domingo. Recuerden, no pueden venir en shorts ni chancletas y tampoco pueden traer invitados, solo los testigos pueden asistir.» Parece que mi ángel también tiene que reajustarse: no todos los días los «gays» andamos en shores y metedeos, acompañados de comparsas de todos los colores del arcoíris, aunque gracias a esta combatividad hemos logrado nuestros derechos. ¡También los «gays» sabemos comportarnos en “sociedad”!

Hacía tantos y tantos años que no sentía mariposas en el estómago y hoy pululan tantas que hasta acidez estomacal tengo. En una turbación total hemos salido a comprar unos aros, pues Armindo me ha salido «tradicional». Voy aplacando las voraces mariposas pensando en todas las parejas, casadas o no, que me han inspirado: Yolanda Arroyo Pizarro y Zulma Oliveras Vega, Max Chárriez y Arnaldo Alicea, Peter M Shepard-Rivas y José Mulinelli, Luis Raúl y Billy y Luis Alberto Rodríguez Hernández y Ramón Camacho. También vienen a mi mente las palabras de amor y respaldo de la adorada madre de mis gemelas Marta Escalante, mis gemelas Mónica y Mireya, mis nietas y bisnietos, mis hermanos Alfredo, Myrtha y Víctor y sus parejas. María Núñez, David y Emanuel y sus esposas. Las rabiosas mariposas, embriagadas de tanto amor, reposan tranquilas en mi estómago y en mi corazón. ¡Que viva el amor!!!

Eran las cinco ‘e la mañana cuando me desperté con sones de Juan Luis Guerra en la mente. ¡A despertarse llaman! Prendo la radio y, para mi sorpresa, estaban celebrando una misa y hablaban del matrimonio: los vestigios del cristianismo me revuelven las entretelas del corazón.

Trankilo, Bobby: ya tu pasaste por eso; un matrimonio civil es solo la creación de una sociedad de bienes gananciales por más que se adorne de pétalos y buyones, paradas y confetti y manifestaciones en el campus como decían los pasillistas. No se preocupen; no llevaremos nada azul ni nada prestado…solo dos corazones que bombean a mil. ¡Recórcholis, hoy hay una bicicletada y todos los caminos al Centro Judicial están cerrados! Solo bastó que Luis Negrón, con su Ángel, se bajase, les sonriera a los policías y les pidiera el favor de dejarnos pasar las vallas para que se abriesen las puertas al Paraíso; pero el camino al juzgado sigue empedrado: ¡ahora hay que esperar que los atletas pasen! Solo tengo palabras de emoción agradecida para todos los que nos atendieron: el guardia de seguridad en la puerta, la secretaria de la Corte, la oficial a cargo de recoger nuestros papeles y finalmente la Juez Karem M. Álvarez Echandía quien bordó un mero mensaje burocrático con notas de solidaridad y empatía. Lloré mares de lágrimas de felicidad y alivio: ¡al fin casados! Comparto con ustedes los mensajes de los padrinos:

Europa Piñero González: «Hoy fue uno de esos días mágicos. Estábamos todos muy emocionados. Desde el domingo pasado me he sentido tan estremecida, llena de tantas emociones porque no pensé que esto se lograría, el reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo. Sentir esa emoción de amor , de lucha constante por esa relación de estos dos seres que amo, fue y es algo sublime. Y compartir con Luis, ni se diga.”

Luis Negrón: “Al llegar al Tribunal éramos todo nervios. Temimos algún maltrato, que un juez o algún funcionario pusiera trabas para casarlos. No fue así, desde el inicio vimos sonrisas amables, tiernas, esa que produce el presenciar un acto de justicia y un gesto de amor. Las palabras de la jueza nos dieron la confianza para relajarnos. Lloramos, por ellos, por ese amor respetuoso y fuerte que los une, por la legitimización de su deseo de casarse, así como muchas y muchos lo han querido siempre. Yiyo lloraba y Armindo, de los nervios, sonreía. Hicieron su juramento, compartieron anillos, un abrazo y un beso, luego de que la jueza dijera: «Los declaro casados». Fue una boda hermosa, sencilla, como ellos. Como todo lo que les rodea. Con gente así uno no tiene más remedio que querer ser bueno.”

Cumplida mi misión de contarles mi propio matrimonio, procedo a informales que el Departamento de Salud de Puerto Rico publica anualmente estadísticas de matrimonios del mismo sexo. En una visita a su página me encontré información obviamente para el año 2015 cuando se legalizo el matrimonio gay en Puerto Rico y para el 2016 solamente y estamos en el 2019!

2015: Entre Hombres: 96

Entre Mujeres: 165

2016: Entre Hombres: 271

Entre Mujeres: 366

www.salud.gov.pr/Estadisticas-Registros-y-Publicaciones/Pages/Estadisticas-Vitales.aspx

Esta información debe mantenerse al día. Tome nota señor Secretario de Salud.

En la era del junte, donde poco a poco desaparece el matrimonio legalizado, este triunfo LGBBTQ+ tiene matices pírricos…vete tu a saber…