La prueba del apnea del sueño

Caribe Imaginado

altNo soy muy grande ni robusta. Más bien me describo como menuda. Sin embargo, cuando duermo, me dicen, que parece que el león de la Metro toma posesión de mi. Digo “me dicen”, porque juro que una vez mi cabeza toca la almohada, duermo profundo y no ronco para nada. Yo nunca me escucho roncar. Por eso pienso que eso que dicen de mí, es puro cuento.

Viajo con cierta frecuencia y mis compañ[email protected] de habitación, que ya me conocen, inequívocamente, llegada la hora de dormir, se ponen tapones de oído. Para agravar más la cosa, resulta que el aire re-circulado de los aviones me provoca una alergia respiratoria fuerte que me dura varios días.

Así las cosas, en mi último viaje que entre una cosa y otra hice sobre 20 horas de vuelo, la alergia nasal que me explotó estuvo intensa. No era la primera vez que viajaba con esta persona, sin embargo, a raíz de mi alergia, la sinfonía musical nocturna estuvo grave. Al menos esa fue la observación, pero más fue la preocupación porque, según se me dijo, por momentos parecía que me quedaba sin respiración. Sabiendo de la existencia de la condición llamada apnea del sueño, decidí finalmente, tomar acción sobre la situación y hacerme una evaluación médica.

El apnea se define como la suspensión transitoria de la respiración. Esto puede suceder con frecuencia durante la etapa del sueño cuando la respiración se interrumpe o se hace superficial. El tipo más frecuente de apnea del sueño es la apnea obstructiva del sueño, causada por la relajación de los tejidos blandos de la parte posterior de la garganta que bloquea el paso del aire. La apnea central del sueño está causada por irregularidades de las señales respiratorias normales del cerebro. Casi todos los afectados por la apnea del sueño tienen una combinación de los dos tipos.

El principal síntoma de la apnea del sueño es la somnolencia excesiva durante el día. Esto puede causar un aumento en el riesgo de accidentes de tránsito o del trabajo. Síntomas adicionales incluyen sueño inquieto, ronquidos intensos (con periodos de silencio seguidos de jadeos), quedarse dormido durante el día, dolores de cabeza por la mañana, problemas de concentración, irritabilidad, olvido, cambios en el estado de ánimo o la conducta, ansiedad y depresión. No todos los que tienen estos síntomas tienen apnea del sueño, pero se recomienda que las personas que experimentan algunos de estos síntomas acudan a su médico para una evaluación. La apnea del sueño se presenta con más frecuencia en hombres que en mujeres, y en personas que tienen sobrepeso u obesidad.

Luego de visitar al médico fui referida a hacerme un estudio de apnea. ¿Cómo es ese asunto? Bueno resulta que para hacer ese estudio, el paciente tiene que dormir en el lugar de la prueba para que se le pueda monitorear el sueño. Me orienté para saber que llevar el día del estudio. Preparé un bolsón con sábanas, frisa, almohada, pijamas y cosas de aseo personal.

A las siete de la noche, ya estaba reportándome en la clínica, junto con otras 9 o 10 personas más que también iban a hacerse el estudio. A cada uno le asignaron una habitación individual con una cama doble, lava mano, televisor y un mueble con el equipo de monitoreo. Aunque la cama tenía una sabana, le puse las que llevaba de casa para sentirme en un ambiente más familiar. Me puse mis pijamas y me tiré en la cama a ver televisión, que estaba encendida en el programa de Raymond y sus amigos. Confieso que me da risa las ocurrencias que presentan, pero por alguna razón estaba empezando a cabecear y coquetear con Morfeo. A eso de las 9:30 la técnica entra en la habitación me pide que la acompañe a otra habitación donde me da las instrucciones y me pega cables por toda la cabeza, cara y piernas.

En particular me instruye que una vez regrese al cuarto no puedo usar equipos electrónicos durante el tiempo de la prueba. Es decir, cero reloj, celular, computadora, televisor. La prueba concluiría a las cinco de la mañana, me indicó. Pero la data tenía que ser colectada antes de las dos de la mañana, así que me dijo me debía acostarme y dormir una vez regresara. Puedo leer pregunté. Tampoco, porque tenemos que apagar la luz, fue la respuesta.

Le cuestioné de que si la prueba era hasta las cinco de la mañana, porque la prisa de colectar la prueba antes de las dos. Me explicó que eran exigencias de los seguros médicos, que si no se tenía la data de por lo menos 4 horas antes de las dos de la mañana, no se acepta el estudio y hay que volverlo a realizar. También me explica que si en un momento de la prueba los monitores detectan interrupción en la respiración, entonces entran y colocan la mascarilla de oxígeno. Eso puede no ocurrir y no significa que la prueba es negativa, me indica. Alguna duda, pregunta. Sí, ¿cual es el protocolo de evacuación en caso de terremoto? Esa es una de las preguntas del momento. Me dijo, que de ser un temblor fuerte, ellos entran a despertarnos (como si uno no lo fuera a hacer automáticamente), nos desconectan y se sale por las escaleras.

Regresé a mi cuarto pero hace mucho tiempo no experimentaba la sensación de no poder tener control sobre la hora de acostarme. De repente me sentí como cuando uno es pequeño y los padres le ordenan acostarse a dormir. Pues bien, nada más con esa instrucción el sueño se me espantó y comenzó una lucha consciente para intentar relajarme y dormir. Hice respiraciones profundas y relajé el cuerpo, pero nada. Así sentí que estuve toda la noche, sin poder conciliar el sueño. Que pérdida de esfuerzo, pensé. No tenía intenciones de pasar por ese proceso dos veces. No se que hora era cuando la técnica entra y me pide que me siente para ponerme la mascarilla. No respire por la boca, solo por la nariz. Yo estaba confusa por no pensé me había dormido por la lucha que tenía con el sueño.

Parece que volví a dormir cuando de repente siento una bocanada de aire distinto por la boca. Me acuerdo de la instrucción de no respirar por la boca. La cierro e imagino que soy un globo y dejo escapar el aire de a poquito. Vuelvo a hacerme consciente de respirar por la nariz. Y así me pasa varias veces más. En un momento escucho ruidos y me percato que están levantando a las personas en los otros cuartos. Deben ser las cinco. Estoy loca por salir de alai, para irme a dormir en mi cuarto. En eso entra la técnica, me desconecta y me instruye que me lave la cabeza con agua tibia para quitarme toda la pega que tengo en el pelo. De repente me acordé que al salir de mi casa en el área había una avería y no había agua. Ya veremos, me dije.

En conclusión, puedo decir que en la clínica donde me hicieron la prueba no dormí como suelo dormir en mi casa ni en un hotel. Mi impresión fue que dormí muy mal. Ahora espero por los resultados, pero posiblemente salga positiva. ¿Porque lo pienso? Porque en mi casa todos mis hermanos lo son. Nada, que solo quiero compartir mi experiencia en la clínica de apnea para si algún día te toca hacerla puedas conciliar el sueño de forma más relajada que yo, y cuando te indiquen “a dormir ahora”, simplemente no lo pelees, duerme.