(San Juan, 1:00 p.m.) El país se ha tornado en un evento musical, en el cual, el artista [pensando en Rubén Blades] regresa diciendo “y vuelve otra vez”.  Aun no hemos certificado a nadie oficial, y varios sectores claman recuentos generales, volver a contar los votos, o declarar invalidas las elecciones.    
En Puerto Rico hemos perdido el tracto de todo.  Es más fácil no hacer que hacer. En esa medida, no es posible, pensar que podemos seguir disfrutando de un país donde la evasión del problema es la norma en lugar que la excepción. Por lo tanto, los problemas se pudieron haber atajado en junio, ante la nueva ley electoral, pero la indiferencia reinó.
Si algo bueno han tenido las elecciones que acaban de pasar es que dan la impresión de que hemos entendido el mensaje: el país solo va a pasar si lo tomamos en serio y hacemos cosas.  Esto va con todos los partidos políticos, incluyendo los emergentes. Si no hacemos nada, los que nos dirigen nos siguen dirigiendo.
Es momento de pensar como seguir rescatando el país y llevándolo a donde nos gusta. El país nuestro. No el país de ellos.  Pensemos.

En la naturaleza nada es permanente.  Nada permanece para siempre.  Todo tiene un comienzo, un proceso de crecimiento, luego un desarrollo y un final.  Esa es la dinámica de la vida de todas las cosas, sean éstas animadas o inanimadas.  El tiempo todo lo disuelve.  No existe nada perenne.  El Segundo Principio de la Termodinámica dice que todo sistema utiliza energía para poder funcionar, pero en esa operación hay siempre una parte de esa energía que se pierde y no se puede recuperar.  Esa pérdida de energía se conoce como la entropía.  Ésta es la que provoca la decadencia de todos los sistemas habidos, ya sean estos de nivel macro o micro.  La entropía produce finalmente la muerte de todo lo que está sujeto a ella, incluyendo los planetas y las estrellas. 

            Partiendo de esta realidad, es necesario entender que los sistemas políticos y económicos están también sometidos a ese principio.  Igualmente, los partidos políticos, las organizaciones de todo tipo, las estructuras y la vida en general.  Es por esta razón que morimos físicamente, porque en el transcurso de nuestras vidas consumimos energía para vivir y de igual forma la gastamos.  Es ese gasto energético que no se puede recuperar el que produce nuestro fin en este planeta.  Por ejemplo, se han hecho estudios que han demostrado que la mayor parte de  los atletas de larga duración mueren más jóvenes que el común de la gente.  Eso se debe al alto gasto de energía que consumen durante sus entrenamientos y competencias. 

            Lo mismo le ha ocurrido en nuestro caso a los partidos políticos que nos han gobernado durante las pasadas seis o siete décadas.  Ya han envejecido, se les ha acabado la gasolina, ya no tiene suficiente energía para seguir operando al ritmo que lo hacían antes.  Sus propuestas ya son obsoletas, carecen de ideas renovadoras, han sucumbido a la corrupción, a la arbitrariedad y al contacto real con las necesidades de la gente.  Están envejecidos y corroídos por la falta de adaptación al cambio del universo y del pensamiento de nuestro tiempo.  Se han quedado inmóviles ante las nuevas exigencias que las dinámicas sociales y económicas ejercen sobre las sociedades actuales.       

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(San Juan, 11:00 a.m.)  La directora ejecutiva de la Unidad de Control de Fraude al Medicaid de Justicia, Rita Rodríguez Falciani, alertó hoy a la población y a los beneficiarios de los programas de Medicare y Medicaid sobre los posibles esquemas de fraude relacionados a la vacuna para combatir el Covid-19.  

“Tomando como base los esquemas relacionados a las pruebas para detectar el Covid-19, debemos esperar que los estafadores ajusten y hagan cambios en su manera de operar ante la llegada de la vacuna para combatir el virus.   Los estafadores ajustan sus esquemas rápidamente para acercarse a las víctimas”, indicó Rodríguez Falciani.   

Añadió que en este momento “es necesario alertar a la ciudadanía en general, muy particularmente a los beneficiarios de Medicare y Medicaid sobre los esquemas que pudieran ocurrir de modo que se protejan”. 

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(San Juan, 9:00 a.m.) El presidente de la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia (FFAJ), José Enrique Colón Santana, señaló hoy que la directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Natalie Jaresko, “parte de premisas equivocadas al oponerse a la legislación que ordenaría a los bancos a transferir dinero no reclamado a un fondo para la representación legal de las personas pobres”.
Colón Santana indicó que las inquietudes planteadas por Jaresko en una carta dirigida a la gobernadora Wanda Vázquez Garced y los presidentes legislativos, en la que expresó su rechazo al proyecto de la Cámara 2310, son “injustificadas”.
La medida, afirmó, no tendría el efecto adverso a las finanzas del gobierno ni al sector cooperativo que plantea Jaresko en su comunicación. 
Consignó que las cooperativas financieras quedaron excluidas del texto enmendado por la Cámara de Representantes.
El proyecto, aprobado en ese cuerpo y que se encuentra ante la consideración del Senado en la presente sesión extraordinaria, nutriría el fondo legal para servicios a las comunidades pobres que administra la Fundación con el dinero no reclamado o en cuentas inactivas en los bancos.
Mediante la legislación, el dinero sería transferido al Fondo de Acceso a la Justicia y Fondos Unidos (United Way) para el ofrecimiento de servicios esenciales a las poblaciones más necesitadas de Puerto Rico.  
“Rechazar este proyecto es negarle acceso a la justicia a la población más empobrecida del País, que bastante ya ha sufrido los embates de la crisis económica que nos afecta desde hace unos años, y que se ha visto golpeada tras los desastres naturales recientes y el impacto del Covid-19”, sentenció Colón Santana.  
Añadió que “la postura de la directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal no es justificada. Este proyecto cuenta con un apoyo amplio de múltiples sectores, incluyendo la comunidad de acceso a la justicia en Puerto Rico. Tan es así, que fue aprobado unánimemente en la Cámara. Sin duda, la justicia será servida con la aprobación de este proyecto”.
Del mismo modo, Amaris Torres Rivera, directora ejecutiva de la FFAJ, recalcó que “proyectos de ley como este aseguran el apoyo legal a familias que pudieran enfrentar desahucios, ejecuciones de hipoteca y otros procedimientos que les dejarían desprovistos de protecciones adecuadas, más aún en momentos donde existe una crisis mundial de salud y la merma en ingresos de tantas familias”.
Torres Rivera expresó que el proyecto 2310 es necesario para allegar recursos al Fondo de Acceso a la Justicia, que subvenciona a más de 30 proyectos legales e impacta a sobre 10,000 personas que viven bajo los niveles de pobreza en Puerto Rico.
Al presente, la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia ha hecho accesibles servicios legales a personas afectadas por los huracanes Irma y María, la secuencia de terremotos que sacudió el sur de la Isla, personas con necesidad de títulos de propiedad, víctimas de violencia doméstica, adultos mayores, pacientes con cáncer, personas con diversidad funcional, entre muchos otros.
 

Hace unos días un buen amigo compartió con un grupo de compañeras y compañeros (en un espacio cibernético de esos que se han hecho casi imprescindibles en época de la pandemia) un escrito que, a mi modo de ver, reviste de mucha importancia y que me motivó a esta breve reflexión. El escrito, titulado Elecciones parlamentarias en Venezuela: balance del 6D es de la autoría del destacado intelectual argentino Atilio Borón ( el escrito se puede acceder en el enlace provisto previamente). En ese escrito se discuten las estrategias y tácticas que actualmente se articulan para que los poderes fácticos neoliberales reten incluso las bases de la propia democracia liberal para sostenerse en el poder. La certera lectura de Atilio Borón no se limita a describir únicamente las burdas intenciones de vulnerar el proceso democrático venezolano y su soberanía. Lo que describe y explica Atilio para Venezuela nos sirve de alguna manera para entender lo que ha acontecido -por mencionar un ejemplo- aquí en Puerto Rico con la reciente situación electoral de claro talante fraudulento. De igual manera nos sirve para entender las lógicas de lo que ha venido ocurriendo en muchos otros países de América Latina y el Caribe en distintas formas y contenidos pero precisamente bajo un mismo sustrato ideológico. Todo esto parece que ocurre como parte de una especie de guion general. Se trata de una concertación que ya -sin mucho temor a equivocarme- me atrevo a llamarle una subversión continental contra la voluntad y el espíritu democrático. Desde Quito a Brasilia y desde Buenos Aires hasta Washington, el ordenamiento democrático luce asediado y vulnerado.

Me parece que debemos estar muy alertas porque en esta novel coyuntura hay que aprender a identificar diáfanamente lo que ocurre en la Isla y qué es lo que en realidad lo origina. Igual es vital tener consciencia de que esos fenómenos locales están entrelazados a procesos continentales. No creo que se trata simplemente de lo más obvio que se nos quiere deliberadamente hacer creer a través de las diferentes esferas de las narrativas mediáticas. Se nos quiere hacer pensar que todos nuestros azares recientes ocurren por causa exclusiva de calamidades naturales, de ineptitudes, de incapacidades, de funcionarios corruptos o más recientemente se nos habla de irregularidades electorales, lo cual es cierto, pero solo superficialmente. Lo que sucede es que no creo honestamente que todos esos elementos superficiales puedan explicar la raíz de nuestros problemas. Todas esas situaciones que caracterizan nuestro estado de las cosas me parece que son manifestaciones de un problema de fondo. No se trata de malvados contra heroínas o héroes salvadores: se trata de tener claridad ideológica y un diagnóstico acertado del mal principal (problema principal) que padece la sociedad puertorriqueña conjuntamente con la situación colonial.

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(San Juan, 11:00 a.m.) Inaceptable cuando a nombre de la quiebra, se saquea en grande nuestro precario presupuesto . Y esto lo hace la Junta de Control fiscal en contubernio con el gobierno PNP , que se esconde en las faldas de la Junta. Y es por ello que siguen agrediendo y ultrajando nuestras instituciones culturales, como lo son el Archivo Histórico de Puerto Rico, que guarda los tesoros de nuestra historia, y sin memoria no hay país, el  ICP que es una sombra de lo que fue y opera casi sin presupuesto, el Conservatorio de Música , la WIPR , la UPR.  La peor forma de empobrecer a un pueblo es agredir sus Instituciones culturales, educativas , las mismas que nos enriquecen espiritualmente.

Las mismas instituciones que no tienen deuda, pero que los puertorriqueños tenemos una deuda con ellas, Y lo que cuesta es no invertir en ellas. Instituciones que nos han hecho mejores  a través del tiempo,  por su  gestiones inagotables y diversas desde sus libros, sus conciertos, con sus artistas,  pintores, músicos, poetas, bailarines intelectuales, educadores y del propio pueblo.  Y este pueblo necesita belleza sobretodo ante tanta violencia y corrupción.  La lucha no termina , hay que defenderlas y hay que volver a empezar. Y nadie se llame a engaño mientras hay dinero para plebitrucos y retiros de alcaldes y comisión de la igualdad  y saqueo .      

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(San Juan, 11:00 a.m) Como parte de mi visita a tus primos en Santa Cruz, USVI (Islas Vírgenes Americanas), me di a la tarea de preguntar: ¿Quiénes viven en esta isla?  Curiosamente con una población de 50 mil habitantes, hay la impresión que la inmensa mayoría son boricuas.  No es cierto, pero es una buena impresión.

La población racial de dicha isla se divide en aproximadamente un 70 por ciento de afrodescendientes. Estos son en su mayoría descendientes de ancestros esclavizados y mas recientemente de los movimientos migratorios en el Caribe.  De otro lado, hay un 17 por ciento de personas que se definen como blancas, las cuales pudieran incorporar a grupos tradicionalmente en la categoría de hispanos/latinos.  Finalmente, hay un grupo de 5 por ciento que se definen como hispanos.  El resto son grupos estadísticamente menores.

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