El exsenador José Ortiz-Daliot reclamó al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que cumpla con su palabra de conducir un proceso de descolonización para Puerto Rico.
A propósito de los 245 años de la independencia de la nación estadounidense, registrada el 4 de julio de 1776, el exsenador (2001-2005) del Partido Popular Democrático (PPD) envió una carta al mandatario estadounidense, fechada el domingo 4 de julio de 2021, en la que le indica que “Estados Unidos no ha tenido la decencia, después de 123 años de dominación colonial estadounidense, de ofrecer la oportunidad de expresarnos sobre qué relación, si es que hay alguna, queremos tener con Estados Unidos”.
Ortiz Daliot manifestó al presidente Biden que en este día, en referencia al 4 de julio, el Congreso adoptó la Declaración de Independencia y, por lo tanto, el nacimiento de la independencia estadounidense, lo cual “debe ser un gran sentimiento celebrar un logro tan único, uno en el que se libera de la esclavitud colonial, en su caso, Gran Bretaña”.
En lo que respecta a los puertorriqueños, aunque se trata de un feriado al igual que en la nación norteña, “no es nuestro día de la Independencia”, acota Ortiz Daliot, que se describe como “un puertorriqueño que vive en San Juan, serví en el Ejército de los Estados Unidos y participé en un conflicto armado con muchos otros, algunos que dieron su vida por la democracia en Vietnam”.
“Mi padre era un miembro orgulloso de los Borinqueneers que también sirvieron en la guerra de Corea luchando por la democracia. Muchos puertorriqueños han servido y muchos han perdido la vida en los muchos conflictos armados en los que Estados Unidos ha participado, desde la Primera Guerra Mundial”, detalló el exsenador.
En momentos en que Biden y la gente de los 50 estados celebran la Independencia de los Estados Unidos, no todos los ciudadanos estadounidenses comparten el mismo sentimiento.
“No me malinterpreten, en Puerto Rico el 4 de julio también es feriado, aunque no es nuestra independencia. De alguna manera no es lo mismo porque Puerto Rico, mi país, como posesión colonial de Estados Unidos no es libre”, subraya Ortiz Daliot.
El político, uno de los portavoces de la Alianza Pro Libre Asociación Soberana (ALAS), planteó que a pesar de que recientemente se promulgó la ley de un nuevo feriado federal, el decimonoveno, que conmemoró el fin de 250.000 esclavos en Texas, “entonces, usted, mejor que otros, puede comprender que los negros en los Estados Unidos todavía están trabajando en su liberación total”.
También le recordó a Biden que como candidato presidencial en 2020, se comprometió a trabajar con representantes que apoyen cada una de las opciones de estatus en Puerto Rico en un proceso justo y vinculante para que puedan determinar su propio estatus.
Mas, transcurridos casi seis meses después de su presidencia, “los puertorriqueños aún no han tenido noticias suyas sobre el tema del estatus.
“Tuvimos noticias suyas sobre otra promesa de campaña y la noticia fue perjudicial, especialmente para nuestros ancianos, ciegos y discapacitados”, remarcó al referirse al SSI  (Seguridad de Ingreso Suplementario).
Ortiz Daliot le mencionó al mandatario estadounidense que “hay dos proyectos de ley ante el Congreso sobre el tema del estatus, pero aún no hay noticias suyas (al respecto). Un par de memorandos del Departamento de Justicia comentaron sobre los proyectos de ley en respuesta a una solicitud del presidente del Comité de la Cámara que considera estos proyectos de ley. Pero los memorandos se refieren a asuntos legales”.
En otro frente, un grupo de puertorriqueños el viernes 18 de junio testificó ante la Comisión Especial de Descolonización de las Naciones Unidas para denunciar la falta de acciones concretas de Estados Unidos para descolonizar a Puerto Rico y pedir a la Asamblea General que actúe en el caso de Puerto Rico.
“Después de 39 resoluciones del Comité, no tenemos esperanzas de que la Asamblea General actúe en contra de su principal contribuyente financiero”, expuso al afirmar a Biden que “yo y los tres millones de puertorriqueños que viven en la isla, así como los otros tres o cuatro millones que viven en los 50 estados y en su mayoría votaron por usted, queremos saber de usted sobre el cumplimiento de su campaña; compromiso con la gente de Puerto Rico para descolonizar ahora”.
Trajo a colación que tenga en cuenta que la comunidad cubana en Florida ha votado en su mayoría republicana desde los años sesenta (del siglo pasado), ya que un presidente democrático no cumplió una promesa.
“Me parece que poner en marcha un proceso de descolonización, después de hablar con todas las partes interesadas en la isla, podría ser de gran ayuda para asegurar Florida para el Partido Demócrata en 2024, pero lo más importante es poner fin al estatus colonial de Puerto Rico”, dijo Ortiz Daliot. 

(San Juan, 12:00 p.m.) Algunos no se cansan del colonialismo. Ahora lo quieren sin cláusula territorial. Recibí la invitación de un nuevo embeleco llamado Frente Puertorriqueñista, con escudo y todo tipo de señas emblemáticas. Los principales actores son Luis Toro Goyco, el ex congresista Luis Gutiérrez, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, y otros nombres que no quiero mencionar porque me dan pena. El motivo principal para crear esta agrupación o la razón principal es que se “resuelva definitivamente su estatus político con alternativas fuera de la cláusula territorial de la constitución de Estados Unidos, oponernos a la estadidad como opción descolonizadora y respaldar el proyecto de autodeterminación presentado por las congresistas Nydia Velázquez, Alexandria Ocasio Cortez en la Cámara y Bob Menéndez en el Senado del Congreso de Estados Unidos”.
Como pueden ver hay dos componentes que no quieren; primero la cláusula territorial y tampoco la estadidad o la integración que no necesariamente son lo mismo. Una cosa es entrar como estado y otra como territorio incorporado. No dicen la verdad cuando respaldan el proyecto de Velázquez y Menéndez. Es más, se contradicen porque pretenden unir a los puertorriqueñitas en contra de la puertorriqueñidad. 
Yo invito a leer y a discutir a todos los puertorriqueños esos 6 principios que estos puertorriqueñitas dicen defender. Vean el discurso velado que oculta otras intenciones en esos 6 principios. Que se pregunten por que el primer principio no se une al sexto o como es que el segundo principio define la descolonización como el quedar fuera de la cláusula territorial. No tener presente la larga historia de incumplimiento de promesas y tratados con a tantas naciones o pueblos desde las trece colonias hasta el presente por Estados Unidos, es impermisible y es más un acto de complicidad con los intereses oscuros del partido demócrata. 
Ese proyecto, y el de Jennifer con los profesores de derecho constitucional que la respaldan, son proyectos de integración o incorporación. Vamos a resumirlo de esta manera, para no perdernos en vericuetos de procesos inocuos y estériles, aunque sean altisonantes y deslumbrantes. Si esto empieza en el congreso norteamericano y termina en el congreso norteamericano es una ley federal que otro congreso puede derogar o modificar. El que diga otra cosa miente. Si no se exige que se cumpla con el derecho internacional, no tenemos el auxilio de miembros de esa comunidad para poner presión.  Además, diluimos todo esfuerzo anticolonial, que primero se afirma en que somos un pueblo distinto, el de Puerto Rico, a cambio de conseguir otra etiqueta colonial que se llamaría “no territorial” y segundo, perdemos nuestro espacio territorial que es algo que ellos, por su parte, ya así lo han reconocido en su jurisprudencia y las leyes de su congreso.
¿Qué pretenden los demócratas con empujar ambos proyectos? Los demócratas andan en la de buscar apoyos en la política de identidades y en grupos étnicos minoritarios para contrarrestar el fuerte respaldo de grandes mayorías blancas que poseen los republicanos y en especial con los trabajadores empobrecidos y los pequeños comerciantes. Para estos blancos los demócratas no los representan y para los líderes demócratas estos blancos son los que Hillary Clinton llamó “los deplorables”. Por eso a los demócratas se les ocurre identificarse con los demás grupos, pero no para reivindicarlos en sus problemas más apremiantes que son la salud, salario mínimo y acceso a la educación. Ahora bien, en todo aquello que sea cosmético, y no incomode a sus grandes benefactores, procuran utilizarlo para ganar simpatías con esos grupos que van creciendo, y junto a la minoría blanca liberal cosmopolita, sirven para consolidar una base de votos y puestos electivos. Aquí es donde más de uno ya ha expresado la conveniencia de empujar la anexión de Puerto Rico o de hacer del Distrito Federal un estado para nivelar la desventaja estructural de votos en el Senado Federal que tienen los demócratas.
Si bien es cierto que ello no sería bien visto por ser muy peligroso, no es menos cierto que puede ser una amenaza creíble contra los republicanos para irlos distanciando y reduciendo en valor para esas minorías que son muy importantes en votos. Si los republicanos se opusieran estarían a la defensiva en ese asunto y ante los medios que dominan los demócratas. Se verían como enemigos de los latinos y otros grupos minoritarios. Yo he seguido lo poco que se comenta de este asunto en medios norteamericanos, pero, los que comentan sobre estos proyectos, eso es lo que entienden es lo que buscan los demócratas. Ya les advirtió Don Pedro, que sería una propuesta difícil de aceptar por los norteamericanos que sean unos puertorriqueños, un pueblo distinto, los que tengan el poder de decidir sobre los más delicados asuntos domésticos y los de política exterior estadounidense. No es lo mismo cuando un puertorriqueño defiende los constituyentes de Nueva York o Illinois a cuando defiende los intereses de los descendientes de Peyo Mercé o Tello Gracia.
Por otro lado, vea que el congresista que preside la comisión sobre el proyecto de estatus, el “Grijaiba”, busca pasar una resolución que ponga fin a la jurisprudencia de los casos Insulares. Entre otras cosas, esos casos establecen que Puerto Rico sea tratado como una pertenencia (a belonging). Más aún, como destacaba el Licenciado Juan Santiago (que falta hace), reconocen que somos un pueblo y así lo establecen el acta Foraker, la Ley Jones y la Ley 600 y como dice la seudo constitución, en su Artículo IX sección 5 que la expresión ciudadanos del estado libre asociado sustituirá la expresión de ciudadano de Puerto Rico vigente hasta ese momento. El Grijaiba nos quiere quitar la ciudadanía boricua porque con esa derogación se propicia la incorporación y en lugar de permitirnos ser un pueblo intervenido que puede acceder a su independencia, sin necesidad de hacer una secesión, estaríamos puestos en la obligación a reconocer que no son ellos solo los dueños del territorio, sino de que no es nuestro y por tanto ocupamos su tierra. En pocas palabras, perderíamos nuestra condición de pueblo con su territorio para propósitos jurídico-político. Este frente puertorriqueñista no se opone a esa patraña porque Acevedo Vila sabe bien que esa acción conculca todo lo que nos queda de puertorriqueños y él no es capaz de gritar contra ese despojo de nuestra identidad. Él sabe bien que no se cura al enfermo que puede perder la vida quitándosela. ¡Hipócrita!
La cláusula territorial propicia el apartheid para que se nos dé un trato distinto según esa jurisprudencia y en la legislación como fue la exclusión de la ley de quiebra y la creación de la Junta de Control Fiscal, que precisamente invoca esa disposición, que los faculta en ley para disponer lo que quieran sin que importe nuestro consentimiento. Ahí está el récord judicial que avala los poderes omnímodos para despojar al gobierno colonial de Puerto Rico de sus riquezas y el fruto de nuestras contribuciones. Aquí tampoco Aníbal y sus puertorriqueñistas se expresan en contra. Si para algo sirven esos congresistas y senadores norteamericanos sería para quitarnos ese garrote de encima. Pero para quitarnos la puertorriqueñidad, y el territorio a Puerto Rico, los del Frente Puertorriqueñista si se prestan.
Esa cláusula territorial es un remanente de las instituciones monárquicas que se incorporan por conveniencia en su vieja constitución. Esa es la categoría de los territorios pertenecientes a la Corona (por eso los burócratas norteamericanos usan mucho la expresión “jewel of the Crown” para referirse a Puerto Rico) es un capricho de aquellos terratenientes que fundaron la república que la querían mantener para poder administrar los territorios que sabían que iban a quitarle a los pueblos originarios. Ellos tenían las mismas malas costumbres de los imperios europeos. Esa vieja constitución no tenía ni la carta de los derechos que tuvieron que añadir por enmienda para poder conseguir los votos para aprobarla con los pocos que tenían derecho al voto entonces. Por eso al derecho de libre expresión le llaman la primera enmienda y así sucesivamente. También por eso esa vieja constitución sigue siendo la que regula las elecciones presidenciales y limita el derecho del votante a elegir directamente al presidente. Aun así, esa cláusula territorial nos convierte en distintos como a los pueblos originarios y permite que tengamos, aunque limitada y sin que se entienda esto como una defensa de la ofensa, nuestra ciudadanía puertorriqueña porque no querían que se entendiese que éramos norteamericanos. Solo nos mantenían como sus súbditos hasta ahora que esa categoría les ofende en su prurito civilista o por pura conveniencia político-partidista.
Por último, quiero decirle a los que verdaderamente creen en la estadidad o la libre asociación que solo desde la independencia se puede acceder a esa posibilidad sin que resulte, si es rechazada por parte del Congreso, el que regresemos a la condición colonial. Esa es la verdadera ficha de tranque colonial, la que le obliga al imperio reconocer que, de no admitir la solicitud de integración o la libre asociación, nos dejan libres e independientes. Si todos nos asumimos puertorriqueños entonces debemos de considerar exigir la solución más radical al colonialismo que incluye la condición de inferioridad política y al apartheid político. Es la condición de indefensión en la colonia la que nos mantiene en esta crisis material y espiritual colectiva. La colonia nos afecta a todos porque nos estanca, nos empobrece y nos entristece.
No hay porque unirse en esos 6 principios inocuos que solo debe tener uno a saber. Que se reconozca que el pueblo de Puerto Rico tiene derecho a la autodeterminación e independencia y desde ahí podemos hacer el resto solitos. Así que no me inviten “a tanta mierda” (gracias, Silvio Rodríguez). Pero me pueden invitar a apoyar un proyecto para la descolonización de Puerto Rico y no a meramente sacarnos de una cláusula territorial. La descolonización es el acto ético supremo porque afirma el valor de nuestra vida como pueblo y como personas.
Quién lo diría. Aníbal Acevedo Vila ha logrado unir al independentismo y, además, ha logrado conseguir que lo respalden. No se puede despreciar el poder de la semiótica en la comunicación de masas. Decirlo, parece absurdo, y pensarlo, una pesadilla. Pero ahí están las firmas, las declaraciones de organizaciones y las propuestas para reuniones y actividades de masas. ¿Quién más falta?
¿Cómo lo logró? Es un verdadero prodigio, todo un ilusionista de símbolos. Por eso es por lo que yo seré, quizás, el último independentista que no se convence y no respalda a Aníbal Acevedo Vila. No faltarán los que piensen que me falta un tornillo, que soy un terco o me gusta la sinrazón o yo soy ese “tal Tarres”. Lo cierto es que yo no me trago el miedo a la estadidad o la búsqueda de “alternativas no territoriales” o quedar fuera de la “Clausula Territorial”. Pero Aníbal ha logrado crear una coalición de la mayoría de los independentistas junto con otros puertorriqueños insatisfechos que pululan en los limbos de la política. Les ha ofrecido la ruta del congreso de la mano de esa estrella del pop de la política progresista demócrata, ¡Alejandra Ocasio Cortés!!! Ese mantra colonial es el Frente Puertorriqueñista.
Yo sé cómo lo logró. Se apoyó en la comunicación de signos que nos unen en la aversión, o sea pura semiótica. La semiótica es una teoría sobre signos en la comunicación. Como disciplina, la semiología se encarga de los estudios vinculados al estudio de los signos a nivel general, tanto lingüísticos como los que nos rodean en lo urbano o en la naturaleza. O sea, se puede saber que significan para la mayoría, como reaccionamos, en que pensamos y cómo los asociamos. Aquí, hasta los más listos, o los más independentistas, también tienen su talón de Aquiles. Sencillamente saben cómo reaccionamos a ciertos símbolos o signos. Como si estuviéramos ante un PARE o una luz roja.
Por años los estadolibristas apoyados en sus expertos en comunicación de masas, como las firmas de publicidad, desarrollaron y difundieron la idea de que el enemigo de los puertorriqueños era la estadidad. De ahí se aprovechan de ideas que los independentistas han usado, como “la estadidad es la culminación de la colonia” y otras imágenes como la pérdida de nuestra identidad, de nuestra lengua, así como de nuestra cultura y tradiciones. La ruina total de todo lo que nos define, el fin de la personalidad en el deporte y las reinas de belleza. Entre el miedo a la estadidad (anexión o integración) y el “cuco” hay poca diferencia.
A fin de cuentas, todo esto del Frente Puertorriqueñista es parte de una estrategia política del partido demócrata para atraer votos de la comunidad latina. Fíjense, que se han aprobado casi 40 resoluciones en el Comité de los 24 de las Naciones Unidas solicitando que se permita la libre autodeterminación del Pueblo de Puerto Rico y ahora es que los demócratas van a cumplir esa meta, pero mediante una ley Congresional. Claro, ellos son respetuosos de los valores del liberalismo, de hacer justicia con equidad y respetar los derechos humanos. Si Pepe, dijese Yeya, mi mama. Si hay algún indicio claro del incumplimiento con el derecho internacional es precisamente ese, el reservarse ellos la determinación de cuáles serán las alternativas y la aprobación final y bajo cuales condiciones. Nada más lejos del derecho internacional y en total desprecio del derecho de ocupación.
Por ejemplo, una de las normas principales de ese derecho de ocupación señala que la potencia ocupante debe respetar las leyes vigentes en el territorio ocupado, a menos de que constituyan una amenaza a su seguridad o sean un impedimento a la aplicación del derecho internacional de la ocupación. Cuando uno mira la facultad que tiene la Junta de Control Fiscal para dictar las normas y revocar las leyes que se aprueban en el territorio entonces sabe que se está violando ese principio de respeto a las leyes del territorio ocupado. Aquí también se viola el principio que prohíbe la destrucción o incautación de bienes del territorio ocupado. Por lo tanto, el desmantelamiento del patrimonio nuestro para resarcir las acreencias de la banca de la Potencia Ocupante es una violación de ese principio. Más aún cuando esos préstamos se hicieron a sabiendas de la insolvencia del territorio ocupado con el solo propósito de apropiarse de sus bienes y de paso empobrecerlo para hacerlo aún más dependiente de la potencia ocupante.
Los independentistas no debiéramos respaldar ese mamarracho colonial de los Congresistas Ocasio y Velázquez. Favorecer la independencia es denunciar la ocupación por más de 120 años, es exigir el cumplimiento con el derecho internacional, es señalar los abusos y violaciones a nuestros derechos humanos y defender nuestra patria de la humillación y despojo por la ley Promesa, la ley 600 y cualquier otra ley congresional. Dejar ver claro como esa es la misma explotación en todos los otros territorios que han sido sometidos al coloniaje. Claro que los que rechazamos el coloniaje queremos identificarnos unos con otros. Así que cargar la bandera, reclamar ser boricua, ser anti-anexionista, cantar preciosa y otras señas pueden ser indicativos de que somos un pueblo distinto y único. De ahí, un tipo jaiba como Aníbal puede agitar cualquiera de esos símbolos para que respaldemos sus pretensiones, pero eso no sería necesariamente un reclamo de independencia. Debemos estar alerta y analizar bien las propuestas de los listos para que no terminemos defendiendo al imperio y al coloniaje. 

(San Juan, 9:00 a.m.) Anoche escuché a Edwin Mundo, comisionado alterno del Partido Nuevo Progresista (PNP) ante la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), indicar que existe una persecución contra Ricardo A. Rosselló Nevares. El comisionado alterno, que más parece ser la voz cantante y dominante, acusa a sus pares en la CEE de atentar contra el deseo de los electores porque han cuestionado si el depuesto gobernador cumple con los requisitos de residencia establecidos por la ley 67-2020, que autorizó la elección de cabilderos para abogar por la estadidad en Washington DC.

Mundo, en su peculiar tono de expresión burlón e irónico, aseguró que la jueza del Tribunal de Primera Instancia de San Juan, Rebecca de León, fallará en contra de Rosselló porque es popular, pero que ellos prevalecerán en el Tribunal Apelativo y el Tribunal Supremo. El comentario de Mundo solo apunta a que estos tribunales son controlados por jueces penepés que estos son incapaces de liberarse de sus prejuicios políticos a la hora de emitir un fallo judicial.

Las expresiones de Mundo atentan contra los valores democráticos estadounidenses y ponen en entredicho el Sistema Judicial del Puerto Rico. Si validamos el punto de vista de Mundo tenemos un sistema judicial altamente politizado y que si no eres estadista no ganas un caso en el Apelativo y en el Supremo. Los comentarios del comisionado alterno

potencia una crisis constitucional, atenta contra la aplicación igualitaria de las leyes y menoscaba la objetividad de los jueces.

Edwin Mundo, las leyes deben ser aplicadas a todos por igual. Los jueces deben tener la capacidad de poner a un lado sus afiliaciones políticas, aprender a ser objetivos y, sobre todo, defender la Constitución y las leyes del Estado Libre Asociado (ELA).

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(San Juan, 9:00 a.m.) Rey Charlie, el líder de los “motoristas nocturnos” del país convocó a una corrida el viernes pasados. Según cuentan miles de motoras transitaron por la Avenida Central, lo cual incomodó a unos, y a otros les causó alegría.  Las motoras, se presumen, tienen sus licencias al día, están autorizadas a transitar por las vías públicas. Por lo tanto, ¿cuál es el problema? Es uno de gobernanza, entender que el espacio público es comandado hoy por tantas fuerzas que incluyen y excluyen al propio estado.

Mientras esto pasa, Ricardo Rosselló, el político más corrupto y violador de la ley jamás conocido en Puerto Rico en tiempos modernos, ha perdido todas en el Tribunal de Primera Instancia, ante su deseo de juramentar el 1 de julio como delegado al Congreso federal.  Se trata de los cabilderos por la estadidad, que el Partido Nuevo Progresista (PNP) ideó a fines de diciembre 2020, al final del cuatrienio anterior.

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(San Juan, 9:00 a.m.) El último gobernador, Pedro Pierluisi tiene una perra a la cual llama Amaia. En lenguea vasca, del territorio autónomo y con pretensiones soberanistas al noroeste de España, significa “final feliz”.  En la cultura Aimara, en Bolivía, significa la “hlja más querida. Siguiendo el ejemplo de los presidentes americanos, Pierluisi recibió una perra como regalo al llegar, por segunda vez a la gobernación. En esta ocasión, el mensaje subliminal, luego de haber ganado con el 33 por ciento de los votos emitidos en las elecciones de noviembre 2020, es que tuvo un “final feliz”.  Pero, ¿será cierto?
El gobernador de turno lo que debe reconocer en todo momento es la debilidad que el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el movimiento estadista vive hoy en Puerto Rico. Ante esta debilidad, es poco lo que hoy pueden hacer, que no hayan planificado durante el cuatrienio más tormentoso de la era de dicho partido, liderado por Ricardo Rosselló y por Wanda Vázquez Garced.  El PNP bajo Pierluisi gobierna hoy como un acto de magia, sin apoyo popular real, sin control real del poder ejecutivo, y más que nada sin alianzas claras en los EE.UU.
Para muestra muchos botones.  El papelón que formó Ricardo Rosselló intentando llegar a ser delgado ante el congreso, merece ser investigado por la academia y sectores afines. Realmente hablando, el PNP esperaba y no esperaba perder ante el Tribunal de Primera Instancia. Ante los ojos del país, ya quedó demostrado que Ricardo Rosselló no puede vivir en cuatro lugares a la misma vez, por lo cual, quedó como una persona mentirosa. Esa prueba aquilatada por la juez, es difícil de evadir. Por lo tanto, su futuro, como embustero, está echado.
De otro lado, la pugna que tuvo el gobernador Pedro Pierluisi con el presupuesto de la legislatura, demostró que es el cuerpo legislativo el que ésta en control hoy del país. Pierluisi acabó cediendo, lo cual nos pone en un predicado fenomenal.  El gobernador Pierluisi no tiene control del presupuesto. Tampoco de las nominaciones de sus secretarios y secretarias.  Está “amarrado de manos y pies” a lo que diga la legislatura.
Finalmente, su relación con la Junta de Supervisión Fiscal, es una llena de sabores y sin sabores. Por un lado él se le enfrenta. Por otro lado, el dice que negocia, y la junta lo demanda.  Tremendo gobernador.  Hasta demandado anda.
En la única que apuesta continuamente, y de esta forma “comprar” tiempo y votos, es por los fondos federales. Esa es la apuesta del gobernador, los fondos federales.  Es una cultura de servidumbre y dependencia, terrible, pero nada de esto lo lleva a la estadidad.  Entonces, ¿cuál es el proyecto de PNP bajo Pierluisi este cuatrienio? Si me preguntan, tener un final feliz, no como sus antecesores, Rosselló y Vázquez, ando derrotados. Un final feliz, nada más.  Pensemos. 

(San Juan, 1:00 p.m.) Los sistemas mediáticos anoche no reportaron nada de la derrota que sufrió el Partido Nuevo Progresista (PNP) ante la juez Rebecca de León, quien determinó que Ricardo Rosselló no es un elector ni candidato hábil para ser delegado ante el congreso federal.  Es una victoria, temporera o permanente, muy importante para toda persona que lucha por que en el territorio colonial de Puerto Rico se viva con justicia, dignidad y honestidad.

Pero el PNP ni se enteró. Simplificaron a que ellos viven un acto de “persecución política”, y han tratado de simplificar el evento y menospreciar la victoria contra la deshonestidad de Ricardo Rosselló. Lo que personas como Edwin Mundo y Tomás Rivera Schatz no entienden es que los boricuas piden a veces, un poco más de honestidad.  Ricardo Rosselló es un lastre de deshonestidad y corrupción. 

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(San Juan, 1:00 p.m.)  Si algo hay que darle el mérito, es que Nelsón Rosario, el abogado y comisionado del partido Proyecto Dignidad, vio la oportunidad de un caso de alto perfil político. Vio la oportunidad y ejecutó. En esa medida, Ricardo Rosselló, el político más corrupto y violador de la ley en la historia de Puerto Rico, encontró su talón de Aquiles en el Lcdo. Nelsón Rosario.

En la vista en su fondo en el día de ayer, donde se presentó prueba, lo más interesante fue cuando a preguntas de los abogados, se le preguntó a Rosselló si él había radicado una solicitud de ser elector en el estado de Virginia.  Su contestación merece un premio. Simplemente dijo “no me acuerdo de haberlo hecho”.

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(San Juan, 1:00 p.m.) Hace varios años en artículos que aparecieron en la revista Foreign Affairs y la revista jurídica de Harvard hubo expresiones de la necesidad de cambio en la situación de Puerto Rico a partir de su deteriorada condición económica imposible de atender bajo el estatus actual de subordinación colonial. Esos artículos se interpretaron por algunos(as), y puede que lo fueran, como una señal de un sector de poder en Estados Unidos de la necesidad de dar atención a la condición colonial de nuestro país.

No obstante, acontecimientos en Washington la semana pasada y en años recientes denotan una reafirmación de parte de esferas de poder en Estados Unidos de su comodidad en seguir ejerciendo poder plenario sobre Puerto Rico e incluso recrudecer nuestra condición colonial en lugar de reconocer el derecho del Pueblo de Puerto Rico a emprender un proceso la descolonización como soberano. La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Sánchez Valle v. ELA, la adopción de la Ley PROMESA y el nombramiento de la Junta de Control Fiscal son acciones desde la arrogancia imperial y la relación de desigualdad descomunal de poder entre Estados Unidos y Puerto Rico y a pesar de los artículos mencionados.

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